Vivir en Santa Pola es una felicidad

pasear por sus playas

y el Mediterráneo contemplar.

La llegada de su flota de un día de faenar,

las gaviotas riñiendo por ver la que pesca más.

Por esto y muchas cosas más no me canso de decir

¡qué bonito es vivir a la orillita del mar!

Vivir en Santa Pola es bonito de verdad

y da mucha felicidad.

María, nuestra querida amiga. ;)